A través de la telemedicina, la inteligencia artificial o las aplicaciones móviles, la tecnología está ayudando a controlar y combatir la expansión del COVID-19

Actualmente nuestro personal sanitario y la tecnología son claves para acabar con la pandemia de manera más rápida y eficaz.

Gracias a nuestros profesionales sanitarios y profesionales que trabajan sin descanso para combatir al COVID-19, a pesar de las condiciones en las que se han visto obligados a trabajar, de las jornadas interminables, y de los riesgos a los que se exponen diariamente, siguen a nuestro lado, cuidándonos y dando siempre lo mejor de sí mismos para protegernos, sin ellos esta lucha estaría perdida.

El desarrollo tecnológico aúna esfuerzos ante el coronavirus.

La rápida expansión del COVID-19 ha hecho que tomemos medidas sanitarias a nivel mundial, no por sus índices de letalidad, sino por la abrumadora capacidad de transmisión y contagio. A este último hecho, se añade una cuestión que pone en jaque a la comunidad médica, y es que este virus puede estar presente en personas totalmente asintomáticas, las cuales son portadoras del mismo y pueden transmitirlo al resto de la población. 

Ante este escenario, era de esperar que los principales países líderes en desarrollo tecnológico, utilizaran los múltiples usos y aplicaciones que pueden extraerse de las nuevas tecnologías para intentar poner freno a la rápida expansión del nuevo coronavirus COVID-19. Si bien es cierto que China y Corea del Sur han sido los principales promotores de estas ideas, sus innovaciones pueden ser beneficiosas para el conjunto de la población mundial.

Aplicaciones móviles y Chatbots

Sin duda, las aplicaciones móviles, los gadgets y los chats inteligentes no podían faltar en esta selección de la aplicación de la tecnología para hacer frente al coronavirus.

A través de portales web especializados y plataformas digitales, las autoridades chinas han conseguido evitar desplazamientos a los centros de salud y, por tanto, nuevos contagios. El sistema es sencillo. Básicamente consiste en registrarte en dichas plataformas y crear un usuario con todos los datos personales. Tras crear un usuario, la persona registrada debe cumplimentar un formulario online en el que se añaden datos tales como la ciudad en la que se encuentra, si presenta sintomatología propia de COVID-19 o si ha viajado a zonas de alto riesgo. Tras incluir tales datos, se genera un Código QR en color verde, amarillo o rojo, en función de las probabilidades de estar contagiado. Si la persona se desplaza por el país, debe enseñar el código QR que tiene. De este modo, también las autoridades sanitarias tienen un registro aproximado sobre los posibles casos, así como la localidad donde se encuentran los mayores focos de contagio.

Por otro lado, en Corea del Sur se desarrolló una aplicación móvil que ha resultado fundamental para el control de la propagación del COVID-19. Esta app, denominada como “Corona 100m”, se basa en un sistema de localización GPS a través del cual los usuarios pueden saber si han transitado por lugares donde previamente se han detectado casos de COVID-19, así como la fecha en la que se confirmó el contagio. Además, también avisa al usuario cuando se encuentra a menos de 100 metros de un lugar que ha sido frecuentado o visitado por un contagiado.

En paralelo, se han diseñado otras aplicaciones dirigidas a realizar seguimientos médicos a las personas que se encuentran en cuarentena en su domicilio. Nuevamente, a través de sistemas de geolocalización, los sanitarios reciben una alerta respecto de a qué personas se les debe imponer la cuarentena en atención de si han estado a menos de 2 metros de una persona contagiada. Una vez informado de la cuarentena, la persona aislada recibe dos veces al día una llamada para efectuar un seguimiento de los síntomas y evolución de la enfermedad.

Inteligencia artificial en la lucha contra el coronavirus

La inteligencia artificial también ha ocupado un papel sumamente importante en este desafío contra el coronavirus.

La IA también se ha aplicado en el ámbito de la prevención y control de la pandemia. En este sentido, destaca el desarrollo de aplicaciones automatizadas dirigidas a la monitorización de la temperatura. Su principal objetivo es identificar a aquellas personas que presentan cuadros febriles para realizar actuaciones de prevención de la enfermedad. Paralelamente, distinguimos otro sistema similar de reconocimiento facial que identifica rápidamente a quien no es portador de mascarilla, ayudando a las autoridades en su labor preventiva. 

Drones y robots

La robótica se está introduciendo de manera paulatina en el campo sanitario y médico, y en esta emergencia sanitaria se han adaptado sus usos. 

En hospitales chinos se están utilizando robots que habían sido diseñados, en un inicio, para atender necesidades comerciales. Dichos robots realizan tareas sencillas, pero imprescindibles, como la entrega alimentos, medicinas u otros productos a aquellos pacientes que estaban situados en una zona de aislamiento. De esta forma se hace frente a una doble problemática: se suple la necesidad de trabajadores sanitarios y se reduce el riesgo de contagio entre pacientes y sanitarios.

Otro papel importante, como es el de la desinfección, ha sido llevado a cabo por drones. En este sentido, los drones se han utilizado en el país chino para desinfectar lugares públicos. Además, con algunos retoques, les han añadido altavoces para propagar mensajes de concienciación y prevención y, a través de la instalación de cámaras térmicas, también pueden analizar la temperatura corporal de los transeúntes.