La fabricación aditiva es uno de los pilares de la cuarta revolución industrial o conocida también cómo industria 4.0.

Esta tecnología te permite convertir cualquier modelo en digital en objetos tridimensionales sólidos, sin necesidad de moldes ni utillajes de ningún tipo, mediante la impresión 3D.

La fabricación aditiva (Additive Manufacturing) abre enormes oportunidades al revolucionar la fabricación y reparación de componentes.

El sector de la producción aditiva ha experimentado un crecimiento en los últimos años debido a la rapidez, precisión y ahorro que esta tecnología permite. Sin duda, es una de las tecnologías más prometedoras y cada vez son más las industrias que deciden integrarla en sus líneas de producción.

Esta fabricación trabaja  con material (plástico o metal) es depositado capa a capa de manera controlada allí donde es necesario, permitiendo obtener desde implantes personalizados según las necesidades del paciente, hasta componentes para los motores de las aeronaves que soportan 700º de temperatura de manera continuada. Con esta técnica, que comúnmente se conoce como impresión 3d, se producen formas geométricas personalizadas según las necesidades de cada sector.

Comparada con las técnicas de fabricación tradicionales, esta tecnología reduce procesos intermedios como la producción de utillajes, por lo que permite obtener piezas hasta un 90% más rápido.

No obstante, se trata de una técnica con un enorme potencial y en pleno proceso de crecimiento, que se aplica en otros muchos sectores como el de la industria en general, la automoción, industria textil, juguetes, electrónica de consumo, muebles, joyería, arquitectura… entre muchos otros.

Los beneficios de la fabricación aditiva son:

  • Una producción más rápida y más económica.
  • Producciones a menor escala y a medida
  • Reducción de costes logísticos
  • Ahorro energético
  • Fabricación más sostenible