Te bridamos algunos consejos, los cuales necesitan considerar las empresas, para un buen funcionamiento y seguridad para todas las personas que forman parte de ella.

Lo primero que deben hacer es:

-Analizar qué funciones de la compañía pueden seguir haciéndose desde casa y cuáles definitivamente implican la presencia física de las personas.

-Identificar si la empresa tiene personal de mayor riesgo de contagio por sus funciones.

-Indagar con las personas su disposición para regresar al espacio físico de trabajo.

-Establecer horarios flexibles de trabajo o jornadas reducidas para evitar aglomeración de personas en espacios cerrados.

– Asegurarse el cumplimiento de los protocolos de bioseguridad, condiciones mínimas de regreso a las oficinas y todas las normas relacionadas que permiten a la empresa adecuar sus instalaciones y a las personas sentirse seguros en su espacio de trabajo.

Es fundamental que todos en la empresa sigan y cumplan con los protocolos de bioseguridad establecidos.

Algunas empresas están tomando la temperatura y signos vitales de los trabajadores, clientes y proveedores en la puerta de entrada a las oficinas, a fin de identificar enfermedades respiratorias u otros síntomas. Este filtro garantiza que las personas usen el tapabocas adecuadamente, desinfecten sus manos y limpie las suelas de los zapatos.

Asegurar la limpieza permanente de los lugares de trabajo especialmente superficies, mesas, comedores y baños.

Brindar implementos desechables de protección personal a las personas .

Ofrecer orientación y capacitación preventiva. Recordar permanentemente y mediante diversas estrategias de comunicación, la necesidad de “la sana distancia” entre las personas, el lavado de manos frecuente, cubrirse nariz y boca al toser y estornudar, no tocarse la cara y los ojos con las manos sucias, y limpiar y desinfectar todas las superficies de uso continuo.

Ubicar los puestos de trabajo a una distancia mínima de 2 metros. En muchos casos se puede optar por el uso de diversos tipos de separadores.

Señalizar flujos y zonas de cruce para garantizar una circulación segura.

Para las salas de reunión se recomienda mobiliario flexible y con ruedas para su redistribución en el área. También la disminución de número de sillas en los espacios comunes.

Situar puntos de higiene estratégicos y procurar mayor ventilación.

Disminuir la duración de las juntas presenciales para hacerlas más concretas y eficientes. Además, pueden integrarse a la dinámica de trabajo más videoconferencias y reuniones virtuales.

Generar confianza en las personas de los equipos de trabajo a través de espacios permanentes de retroalimentación.

En la nueva normalidad, serán clave el reentrenamiento y la capacitación online, y aprovechar los beneficios de la transformación digital.

Analizar qué tipo de competencias requiere el equipo de trabajo para enfrentar el reto de la transformación digital del negocio. Por ejemplo, las áreas de ventas quizás dejen de tener tantos puntos físicos y deban incursionar en el e-commerce y todo lo que este implica.

Hoy más que nunca la comunicación y la empatía resultan fundamentales para conocer y entender a los miembros de los equipos de trabajo. Es necesario promover espacios de conversación entre las personas para diseñar programas de bienestar que respondan a las necesidades actuales de los empleados y de la empresa. Los líderes cumplen un rol esencial en este proceso pues actúan como puente directo entre las necesidades de las personas y el área de talento humano y a su vez comunican al equipo la visión de la empresa y promueven la alineación. Y bueno, algunos tips para los empleados:

Aprovechar los beneficios de organizar las actividades diarias en una agenda digital.

Organizar y planear cada semana teniendo en cuenta los espacios destinados a realizar pausas activas, reuniones, tiempo para consolidación de información, o tiempos de desplazamientos de un punto a otro.

No olvidar la importancia de los hábitos de vida saludable: Procurar llevar a cabo actividad física al menos por 15 minutos al día, no saltarse ninguna comida y consumir más frutas y verduras, destinar tiempo para hacer pausas durante el día y garantizar el descanso.

Hay que recordar que esta “nueva normalidad” está fuera de nuestro control y por lo tanto lo único que podemos gestionar son nuestras acciones, así que mantén tus hábitos de cuidado y evita situaciones que puedan elevar tus niveles de estrés.